Los libros no se acabarán nunca

Eco y Carrière prometen inmortalidad para los libros y extienden una invitación perenne a saquear su contenido.
El diálogo como género, no como ingrediente de la ficción, es uno de los más antiguos. Sin este subterfugio la obra de Platón sería muy pobre y no existirían libros esenciales de la literatura como las “Conversaciones con Goethe”, de Eckermann.
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